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- No modifica el flujo del ciclo de vida.
- Reduce el riesgo de construir productos que no
satisfagan las necesidades de los usuarios.
- Reduce costos y aumenta la probabilidad de éxito.
- Exige disponer de las herramientas adecuadas.
- No presenta calidad ni robustez.
- Una vez identificados todos los requisitos mediante el
prototipo, se construye el producto de ingeniería.

- Se evitan proyectos largos y se entrega “Algo de valor” a los
usuarios con cierta frecuencia.
- El usuario se involucra más.
- Difícil de evaluar el coste total.
- Difícil de aplicar a sistemas transaccionales que tienden a ser
integrados y a operar como un todo.
- Requiere gestores experimentados.
- Los errores en los requisitos se detectan tarde.
- El resultado puede ser muy positivo.
- No refleja realmente el proceso de desarrollo del software.
- Se tarda mucho tiempo en pasar por todo el ciclo.
- Perpetua el fracaso de la industria del software en su
comunicación con el usuario final. - El mantenimiento se realiza en el código fuente.
- Las revisiones de proyectos de gran complejidad son muy
difíciles. - Impone una estructura de gestión de proyectos.